Pasando hoy, nuevamente, por el blog de SM, compruebo que no han salido ampollas de caminar hacia Lluc, ni de escribir sin parar, sino a raíz de unos comentarios que en algunas ocasiones han dado donde duele, y, en otras, simplemente dolían. Así, a secas.
No deja de sorprenderme el hecho de que para que un post genere comentarios y más comentarios es una buena estrategia sembrar polémica, como en los programas del corazón. De este modo uno, al sentirse aludido o incluso calumniado por un comentario crítico -también despectivo, a veces- escribe toda una parrafada de réplica, esgrimiendo cuantos argumentos se le ocurren, afilando el ingenio, para enmendar su honor herido. Viene a ser como en los libros de Alatriste lo de pasar a cuchillo.
No deja de sorprenderme el hecho de que para que un post genere comentarios y más comentarios es una buena estrategia sembrar polémica, como en los programas del corazón. De este modo uno, al sentirse aludido o incluso calumniado por un comentario crítico -también despectivo, a veces- escribe toda una parrafada de réplica, esgrimiendo cuantos argumentos se le ocurren, afilando el ingenio, para enmendar su honor herido. Viene a ser como en los libros de Alatriste lo de pasar a cuchillo.
Por suerte, hemos mejorado en este aspecto, pero...
¿No es la literatura en sí, sin enfrentamientos ni enfados, sin polémicas, suficiente motivo como para generar una conversación de cientos de comentarios?
Nuestro espíritu inicial era crear algo bueno, un lugar donde aprender y enseñar lo que cada cual tuviera, porque nos une una pasión. Espero que continúe del mismo modo... y que no haya que recurrir al tema de si las grandes editoriales son justas o injustas, o si las obras que ganan merecen ganar, o si somos mejores o peores.
Yo, por mi parte, sólo quiero escribir. Y cuando siento amargura, mi obra se resiente.
Espero vuestros comentarios.
¿No es la literatura en sí, sin enfrentamientos ni enfados, sin polémicas, suficiente motivo como para generar una conversación de cientos de comentarios?
Nuestro espíritu inicial era crear algo bueno, un lugar donde aprender y enseñar lo que cada cual tuviera, porque nos une una pasión. Espero que continúe del mismo modo... y que no haya que recurrir al tema de si las grandes editoriales son justas o injustas, o si las obras que ganan merecen ganar, o si somos mejores o peores.
Yo, por mi parte, sólo quiero escribir. Y cuando siento amargura, mi obra se resiente.
Espero vuestros comentarios.
