lunes, 18 de mayo de 2009

Salsa Rosa

Pasando hoy, nuevamente, por el blog de SM, compruebo que no han salido ampollas de caminar hacia Lluc, ni de escribir sin parar, sino a raíz de unos comentarios que en algunas ocasiones han dado donde duele, y, en otras, simplemente dolían. Así, a secas.

No deja de sorprenderme el hecho de que para que un post genere comentarios y más comentarios es una buena estrategia sembrar polémica, como en los programas del corazón. De este modo uno, al sentirse aludido o incluso calumniado por un comentario crítico -también despectivo, a veces- escribe toda una parrafada de réplica, esgrimiendo cuantos argumentos se le ocurren, afilando el ingenio, para enmendar su honor herido. Viene a ser como en los libros de Alatriste lo de pasar a cuchillo.
Por suerte, hemos mejorado en este aspecto, pero...

¿No es la literatura en sí, sin enfrentamientos ni enfados, sin polémicas, suficiente motivo como para generar una conversación de cientos de comentarios?

Nuestro espíritu inicial era crear algo bueno, un lugar donde aprender y enseñar lo que cada cual tuviera, porque nos une una pasión. Espero que continúe del mismo modo... y que no haya que recurrir al tema de si las grandes editoriales son justas o injustas, o si las obras que ganan merecen ganar, o si somos mejores o peores.

Yo, por mi parte, sólo quiero escribir. Y cuando siento amargura, mi obra se resiente.

Espero vuestros comentarios.

jueves, 14 de mayo de 2009

Camino a Lluc

Tres veces en mi vida caminé 49 quilómetros sin descanso. Aquí, en Palma, es como una tradición. Se llama “Des Güell a Lluc a peu”, y probablemente sólo consista en eso, en andar y andar hasta que los pies te arden y te salen ampollas, hasta que los huesos amenazan partirse en pedazos. Y a cada nuevo autobús que encuentras en la carretera, dispuesto para los que desertan, el deseo casi doloroso de abandonar. Tal vez consista únicamente en eso, en un andar sin sentido, pero tal vez –y esto es lo que yo sospecho- también consista en muchas otras cosas más. Una especie de lección de vida. Porque debajo de la piel del Monasterio de Lluc, en sus venas, corre la sangre del esfuerzo. Se une una muchedumbre -¡tendríais que verlo!-, y por una noche todos somos muy amigos, y hablar con el desconocido que camina a tu lado no resulta ningún problema. La razón es sencilla: todos deseamos alcanzar la misma meta.

Como aquí. Como todos los que participamos en este blog.

Caminar tantos quilómetros supone un esfuerzo tan considerable, acabas tan terriblemente cansado, exhausto, que paradójicamente tiene grandes recompensas. Me explico: jamás os pondréis unas pantuflas con tanto placer como después de llegar de Lluc, ni disfrutaréis tanto de la bañera llena de agua caliente, ni del colchón blando o del olor de las sábanas fresquitas… ¡Nunca! Nunca antes se convirtieron en placeres tan sublimes. Es la maravillosa sensación de sentirse plenamente afortunado con lo que se tiene. A mí, en esos momentos, me inundaba una felicidad tan completa que sólo podía pensar: “No puedo creerlo. ¡Estoy en mi cama! Al fin estoy en mi cama… y no caminando”.


De la misma forma, exactamente la misma –salvando las diferencias- es como estamos nosotros aquí. Caminando. Caminando sin descanso en pos de una meta común. El esfuerzo es titánico, las ganas de abandonar casi inevitables.



En fin… aunque pueda parecer mentira, todo este sermón viene a cuento del tema de la coma. Y lo que quiero decir es que tenemos que andar, andar, subir la montaña sin parar, hacernos ampollas en las manos. Y eso pasa por leer mucha teoría, aunque a veces pueda resultar tediosa y aburrida.

En mi caso recomiendo el Diccionario Panhispánico de Dudas, que está en red en la página web de la RAE y aclara muchos conceptos, entre ellos los de los signos de puntuación. Yo, cuando tengo dudas, leo y releo esta teoría con mucho detalle, intentando que cada palabra penetre adecuadamente. Después, ya sobre mi propio texto, en muchas ocasiones me guío por la intuición, y supongo que inconscientemente la teoría ejerce su correspondiente influencia. Por supuesto, como ha comentado María, leo el texto en voz alta y me escucho a mí misma.

Del mismo modo que sucede con la coma, ocurre con todos y cada uno de los puntos que afectan a la calidad de un texto literario. Las excusas de “tengo poco tiempo” o “la teoría no sirve para nada” creo que son tirar piedras sobre nuestro tejado. Un texto debe estar bien trabajado, perfectamente revisado y corregido. Es cierto, no porque sea correcto ortográfica y gramaticalmente tiene calidad literaria, pero es una ley de mínimos. Si el texto presenta faltas, la imagen que transmitimos al editor o al lector profesional es que no le damos la importancia suficiente a nuestra obra. ¿Por qué se la habrían de dar ellos?

Así es como merece la pena, con un esfuerzo titánico… pues si después de caminar sin descanso nuestra obra llega a Lluc, el placer entonces nos hará saltar las lágrimas.

Hasta aquí mi humilde (¡y larguísima!) opinión.

Nos vemos en Lluc.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Ganadores Premios SM

Bueno, como ya sabemos todos, han colgado en el blog de SM los primeros capítulos de las obras ganadoras de la edición 2009. Ya se han hecho diversas críticas o comentarios en otras entradas, y considero que, puesto que por estos premios, y por nuestra desilusión por no conseguir nada en ellos, es por lo que se creó Literatura a la Parrilla, se debe crear un post expresamente para hablar de este asunto.

Así pues, os invito a que vuestros comentarios al respecto los hagáis aquí, porque de este modo nos será más fácil a todos seguir el hilo de la conversación.

¿Qué opináis? ¿Os han gustado? ¿Os han maravillado? ¿O por el contrario esperábais algo completamente distinto?

sábado, 2 de mayo de 2009

Surgir de la Nada

Seguramente, si algún día logramos lo que ansiamos tanto, si algún día dejamos de escribir para nosotros mismos —o para un círculo pequeño y cerrado de nuestro entorno, que viene a ser lo mismo— y logramos captar la atención del gran público, de los lectores objetivos que no te juzgan por ser hijo, hermano, amigo… no faltará quien diga eso de que “se trata de un escritor novel surgido de la nada”. O tal vez debería decir “surgidodelanada”, así, como una frase hecha. Y una piensa… ¿Realmente se puede surgir de la nada? ¡Oh, no, señores! Yo estoy aquí, siento, soy, respiro… yo estoy aquí desde ya, formando parte del TODO que es el mundo. No porque mi huequito sea pequeño es menos hueco. Jamás surgiré de la nada, señor, sólo porque usted no me conociera. Llevo exactamente 26 años, 11 meses y 6 días sintiendo, surgiendo, siendo y amando. Por eso, si algún día nos dicen que somos autores noveles porque conseguimos publicar por primera vez, digámosles que nosotros ya éramos escritores. El problema no es nuestro, sino suyo, por no habernos leído desde antes.

La generación espontánea, como bien sabemos todos, no existe. No surgen seres humanos ni forma de vida alguna de la nada. Toda obra, como todo parto, como todo proceso de creación de una vida nueva, implica un completo y elaborado proceso de gestación que transcurre paso por paso, con la ilusión de que salga bien y, a la vez,el miedo de que no salga.
Por eso, antes de convertirnos en “escritoresnoveles”, gritad bien fuerte: "¿Novel? ¡Novel para usted!"